El ciclo de vida de Amphimerus spp., aún no se ha descrito en su totalidad, pero es muy parecido al de otros tremátodos de la misma familia, es así que se ha tomado como referencia al Clonorchis sinensis, el cual se inicia cuando los huevos en este caso de Amphimerus spp., abandonan el parásito adulto y son ingeridos por un primer huésped intermediario (Gasterópodos), donde forman redias y cercarias, estas abandonan el primer huésped y localizan un segundo huésped intermediario que son los peces de agua dulce donde penetran su piel y se enquistan como metacercarias, generalmente en la base de las aletas .Este tremátodo necesita un huésped definitivo para completar su ciclo de vida y puede ser el ser humano y/o animales domésticos como perros, gatos y aves que suelen alimentarse de peces o desechos de pescado mal cocido .Cuando estos huéspedes ingieren un pez con metacercarias, el parásito se desenquista en el duodeno y los nuevos parásitos migran a través del conducto biliar hacia las vías biliares donde alcanzan la madurez y empiezan a poner huevos.
FORMAS PARASITARIAS
Huevo: Los huevos
son de color amarillo, son el resultado de la única fase de reproducción sexual
Miracidio: estructura
interna de los huevos, este se encuentra completamente desarrollado cuando los
huevos salen del gusano. Esta larva es pequeña, piriforme, alargada y cubierta
de láminas epidérmicas ciliadas.
Esporoquiste: Dentro
del molusco el miracidio pierde su epidermis ciliada, adquiere un nuevo
tegumento con microvellosidades y se transforma en esporoquiste.
Redia: Es un
organismo alargado con un sistema digestivo incompleto con boca, una faringe
musculosa y un intestino ciego
Cercarias: son
las formas larvarias que entran al segundo huésped intermediario, abandonan las
redias maduras antes que estas maduren y dos meses después salen del caracol,
viajan por el agua
Metacercarias: desenquistan
en el duodeno los gusanos migran por la ampolla de váter y vías biliares
Parásito Adulto
TIPO DE TRANSMISIÓN
Estudios recientes describen la infección en humanos y por
primera ocasión en Ecuador en poblaciones con hábitos alimenticios relacionados
a la ingesta de peces y/o crustáceos crudos o mal cocidos.

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